¿Vivimos una nueva era de la comunicación o de la incomunicación?

Las nuevas tecnologías han motivado importantes cambios en situaciones cotidianas de nuestras vidas. Mientras nos toca esperar a alguien, viajamos en un transporte público o guardamos turno en una fila, contemplamos a nuestro alrededor personas aferradas a sus manos respectivos dispositivos tecnológicos con los que se comunican a nivel global por medio de Internet.

Hace una semana, durante el transcurso de un viaje en autobús contemplábamos como una hija con la mirada perdida hacia el cielo era ignorada por su hermano, enganchado a un juego online de la consola, y por su padre, que contestaba mensajes de WhatsApp.

Imagen cortesía de Annapurna Pictures y Vértigo Films.

Fuente:https://bit.ly/2OnwHoZ

La incomunicacion en la era de las comunicaciones


La era de la comunicación tropieza con demasiada soledad. Hay una
contradicción en sí cuando aseveramos este planteamiento que, por desgracia, es verdad.
Asumimos los papeles que nos tocan con prisas y competencias que desdibujan las caras que quisimos tener de pequeños. Conformamos otros árboles, otras ramas, un exceso de
objetivos e intereses en los que no nos reconocemos. Lástima.
La valentía se presenta en forma de premuras que rompen los diseños con los
que soñamos y que no cumplimos ni cumplimentamos por falta de entrega y de tiempo,
que siempre se diluye, porque nos hemos empeñado en ello.
Comunicar implica muchos procesos y elementos dentro del procedimiento global. Debe haber mensajes estipulados o no, con códigos más o menos comprensibles, debe haber voluntades en los emisores y en los receptores, debe haber movimientos de
ida y de vuelta, con efectos, consecuencias, planteamientos previos y resultados, con
gestos, con proxémica, con una metalingüística, con unos resortes que nos conduzcan
por vericuetos llenos de sensaciones más o menos objetivas. Ha de darse mucho
dinamismo. Se trata de un proceso exultante.


También debe haber amor. Decía San
Agustín, y más tarde Santo Tomás de
Aquino, que con la estimación basta para que
el mundo y sus condiciones se alíen con
nosotros. No sé si es así, pero lo cierto
es que es un magnífico punto de partida. El
cariño rompe muchas barreras y no deja                                                                         fronteras pues fomenta la cercanía, que es
sinónimo de comunicación.


Referencias:

Medina,Andres ,3o junio del 2014 obtenido de:http://www.contraclave.es/reflexiones                                                                                         /La%20comunicacion%20en%20la%20incomunicacion.pdf

RUIZ,CRISTINA obtenido de : https://didaknet.com/2014/02/11/vivimos-una-nueva-era-de-la-comunicacion-o-de-la-incomunicacion/

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